Y la cheyenne apa!

Pareciera que los lamentables desastres naturales que nos han azotado durante el mes de Septiembre sirvieron para despertar la conciencia social de todo un país, basta con dar una mirada rápida a nuestro alrededor para toparnos con las innumerables muestras de solidaridad y de apoyo para damnificados, pero sobre todo la hermandad que hemos visto en respuesta a la desgracia nos hace recordar que México sigue siendo un país de gran calidad humana.

También hemos escuchado las voces de los ciudadanos, voces que con justificada razón le reclaman a una incompetente clase política su ineficacia, que le piden renunciar a sus prerrogativas presupuestarias y destinar el recurso en la reconstrucción y auxilio de los mexicanos. No importa cómo se exprese, el sentimiento es el mismo “Los políticos valen madre” del presidente para abajo, no hay a quien irle, desde los que pretenden sacar ventaja para sus partidos hasta los que simple y llanamente entorpecen la canalización de ayuda, se perdió el respeto por la autoridad y también el miedo. La nación está ávida de resultados y cansada de mentiras.

Y ante la vorágine de información, reclamos, noticias falsas y desgracia vale la pena parar un poco y reflexionar en un detalle tal vez insignificante para muchos pero creo que de suma importancia si queremos entender pero sobre todo mejorar nuestra desesperanzadora realidad social y política.

A los mexicanos nos gusta pintar un raya muy marcada cuando hablamos de nuestra clase política, nos gusta tomar nuestra distancia y ponernos a kilómetros de ellos como si no fueran el producto de nuestra sociedad, como si nuestros funcionarios públicos brotasen por generación espontánea o nos cayeran del cielo como castigo divino. Hagamos un ejercicio de introspección y examinemos los valores en los que formamos a nuestro México, que tanta importancia le damos en nuestro dia a dia a la honestidad, honradez, sinceridad, igualdad, libertad etc. Que tire la primera piedra el que nunca haya dado una mordida, usado influencias para mover, agilizar o promover algún asunto burocrático, ¡carajo! El que nunca se quedó con el vuelto de la tortillas. Y entonces ¿cómo? podemos esperar y exigir de nuestros políticos toda una gama de valores éticos y morales cuando el individuo nacio, crecio y se educó en una sociedad donde no premiamos eso, en donde se nos enseña que el éxito depende del dinero y el poder, no es acaso uno de los lemas nacionales favoritos “el que no tranza no avanza”.

Diganme entonces cuál es la diferencia entre Enrique Peña Nieto, Graco Ramírez, Miguel Ángel Mancera, y los oportunistas que ante la confusión de los hechos roban a la gente que se encuentra en desgracia, que me dicen de los que violaron y asaltaron a los jóvenes voluntarios que llevaban ayuda a Oaxaca

Cuestionemos, repudiamos, denunciemos y exijamos a nuestros políticos porque los mexicanos nos merecemos un gobierno de primera pero al hacerlo pongamos un espejo de frente porque también nos merecemos ciudadanos ejemplares, que no solo surjan en los momentos de tragedia si no también en el dia a dia. Todo se trata de congruencia.

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