La fabula del Cenzontle

1. No siempre es malo llegar tarde.
Una vez hecha la creación del universo se coloco a los habitantes (hombres, mujeres, animales y todo eso) fabricados con el mismo fin de armonía y paz, pero al llegar el ultimo espíritu ya no había más cuerpos, los Dioses apenados por su error prometieron darle vida mil siglos después. Una vez pasado el tiempo el espíritu regreso eufórico a recibir lo prometido y los Dioses le dieron vida en el cuerpo de un Cenzontle y como premio a su espera le otorgaron la libertad y el don de las lenguas y voces

2. Nunca sabes para quien trabajas
El Cenzontle ave de libertad y múltiples lenguajes así como de colores, viajo por el mundo, a cada cuidad que llegaba miraba gente correr, reír, cantar pero lamentablemente su don no abarco todas las lenguas, pues le fue imposible hablar con los humanos. Una vez que se percato de ese detalle se lleno de ira pues se creyó engañado por los Dioses y su alma se torno oscura, su plumaje perdió color y sus vuelos alegres ahora eran iracundos, taciturnos que únicamente reflejaban melancolía. Fue entonces cuando bajo al inframundo y le pido ayuda al Dios de aquella tierra, éste enterado del don, le prometió ayuda a cambio de su privilegio, el Cenzontle cegado dio su voz y libertad por querer ser humano.

3. Trato son tratos
Una vez firmado el acuerdo regreso con los hombres y miro con tristeza que no era lo que esperaba, las personas que el miro reír no eran mas que farsantes pues robaban, mataban y engañaban. Entonces quiso volar pero ya no tenia alas, intento cantar pero su voz era rara así que regreso al inframundo y le negaron la entrada, desconsolado, arrepentido y sin temas de conversación iba por la calles platicando sus historias vividas y las historias de otros, pero sus ahora iguales cambian su versión, lo tacharon de espuria e inventaron atrocidades a cada una de las historias, entonces el Cenzontle corrió sin rumbo fijo hasta que le sangraron los pies, le grito a los Dioses para pedir ayuda, pero ellos enojados por la osadía del Cenzontle le castigaron haciéndole el guardián de lo que desato su error.

4. Cada quien escoge su destino.
El Cenzontle incrédulo a las palabras de los Dioses pidió una prueba de lo que decían, Así que los Dioses lo llevaron al Olimpo y desde las alturas le dejaron escuchar las historias que ahora se narraban. De esta manera fue como el cenzontle después de escuchar las aberraciones acepto el castigo y se comió los secretos, la intriga y las habladurías. Con la boca aun llena de secretos derritió la cera, la derramó sobre su rostro para no hablar, para no gritar, para no mirar, para nunca oír. Inmediatamente tomo un hilo viejo y se dio un par de costuras mal hechas en los labios por falta de visión y termino colocándose una mascara de hierro, se sentó en un rincón para cumplir su destino y nunca más contar lo vivido.

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