Las tardes católicas de nuestra televisión

Pensemos en Cada quien su santo, uno de los más recientes estrenos de TV Azteca.
¿Qué es? Un programa unitario dramatizado que se está transmitiendo de lunes a viernes a las 16:00 horas por Azteca 13 en lugar de Cambio de vida.

¿De qué trata? Digamos que son historias de fe, historias de hombres y mujeres que viven circunstancias como las que cualquier persona podría vivir en su vida cotidiana y que, en un momento determinado, reciben algo así como la ayuda de un santo

La ventaja competitiva de este proyecto es que el tema se presta para hacer historias románticas, trágicas, desgarradoras, cómicas y de muchos otros tipos.

Además, hay tal cantidad de santos y los mexicanos tenemos una relación tan especial con ellos que sus responsables jamás le van a acabar de dar la vuelta al santoral, y cuando acaben van a poder repetir al santo que quieran sin que nadie sienta que está viendo lo mismo

Pero la nota no es ésta, sino que Cada quien su santo nace después del éxito de La rosa de Guadalupe de Televisa y que los programadores de Azteca 13 lo colocaron justo una hora antes de esa propuesta del Canal de las Estrellas como para que el público de una emisión brinque a otra y viceversa.

Por tanto, Cada quien su santo suena a la respuesta de TV Azteca a La rosa de Guadalupe y el resultado puede llegar a ser espantoso.
¿Por qué? Porque la unión de Cada quien su santo y La rosa de Guadalupe crea una especie de barra católica dentro de la televisión abierta nacional.

¿Qué onda con los cristianos, los ateos y con los demás? ¿Será que ellos no tienen derecho a ver sus contenidos en televisión? ¿Será que ellos, aunque no quieran, se tienen que evangelizar?

Qué cosa tan rara. Se supone que México es un país laico y, hasta donde yo recuerdo, hubo un momento en que el manejo de contenido religioso era sumamente delicado para las grandes cadenas nacionales de televisión.

Jamás en la historia de la comunicación electrónica mexicana se le han dejado de hacer fiestas a la Virgen de Guadalupe, jamás se ha dejado de llevar a la pantalla la vida de santos como San Martín de Porres (con René Muñoz) y empresas como Televisa jamás han dejado de favorecer el flujo de donativos hacia la Basílica de Guadalupe, pero como que algo pasaba antes que hasta las cabezas de la Secretaría de Gobernación protestaban

Ahora la relación televisoras-catolicismo está súper descarada y desequilibrada en contraste con los vínculos que se ve que no existen con otras religiones, y nadie dice nada.

A ver, ¿por qué ya no hay judíos en las telenovelas como en los tiempos de Lucía sombra? ¿Habría algún problema si alguien produjera en México una historia sobre musulmanes como El clon?

Estamos de acuerdo, el mundo está en crisis, tener fe es muy bonito y nunca está de más un apapacho, ¿pero dónde empieza el apapacho, dónde las clases de catecismo y dónde las relaciones públicas con ciertos grupos de poder?

La rosa de Guadalupe es un programa magnífico porque independientemente de la parte de la fe, tiene una manufactura excelente, no se ve ni como Mujer, casos de la vida real ni como cualquier otro programa unitario de Televisa.

Sus repartos, a pesar de que incluyen a muchas estrellas del consorcio de Emilio Azcárraga, se ven diferentes, y en general todo luce distinto, matizado por un estilo, con calidad.

Cada quien su santo se ve exactamente igual a como se ve cualquier episodio de Lo que callamos las mujeres, Cambio de vida o La vida es una canción

Haga de cuenta que lo que en un programa eran mujeres, hombres o chavitos, ahora son santos, y nada más. Todo luce idéntico, desde los repartos, las locaciones y el vestuario hasta la fotografía, el tono de los actores y los créditos de entrada.

Y lo peor es que esa percepción de que todo se ve igual incluye una noción de televisión de bajo presupuesto, de hacer mucho con pocos recursos, de depresión para combatir, paradójicamente, la depresión.

En resumen, con Cada quien su santo uno no siente que esté viendo algo nuevo, bueno o importante y da coraje porque por ahí hay gente talentosa, actores con posibilidades y un asunto que si hubiera salido en otro momento y en otro espacio, hubiera entrado mejor. ¿A poco no?

acueva@milenio.com

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