El sexo acapara la mente masculina

El sexo casi siempre está en los pensamientos del hombre. Gran parte del día su mente se remite a elementos o fantasías sexuales, mientras que en las mujeres esto pasa con menor frecuencia.

De hecho, en términos porcentuales, 80% del día el sexo está en la mente de los varones, pero en las mujeres apenas alcanza 20%.

Pero ¿cuál es la razón? ¿Acaso es una cuestión social? ¿Será el bombardeo publicitario? O ¿se trata de un aspecto biológico?

La explicación es simple: una pequeña diferencia en la estructura del hipotálamo de los hombres junto con la producción de testosterona genera que ellos piensen más en el sexo.

“La testosterona viaja por la sangre y llega al cerebro, pero un núcleo en el hipotálamo es más grande en los varones que en las mujeres y se ha atribuido que este núcleo es el responsable de la conducta sexual masculina”, explicó Georgina Montemayor, especialista en estudios del cerebro, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El hipotálamo es un órgano en el cerebro que junto con la hipófisis se encargan del control hormonal, estimulando su producción y, en el caso de los hombres, la testosterona que produce que ellos piensen más en el sexo.

En cambio, en las mujeres la producción de testosterona es menor y al tener un núcleo más pequeño en el hipotálamo, su conducta sexual es más compleja, ocasionando que no piense tanto en el sexo.

Sin embargo, la especialista de la UNAM aclaró que esto no quiere decir que sean menos activas sexualmente, porque pensar es diferente a hacerlo realidad. De esta manera, puntualizó que ellos piensan más en el sexo, pero no significa que lo practiquen más que las mujeres.

En condiciones no hormonales, la doctora Montemayor explicó que los cerebros siempre se desarrollan femeninos, pero aparece la testosterona en etapas muy tempranas del desarrollo, y es así como el cerebro empieza a esculpirse, haciendo diferencias en las conductas masculinas y femeninas.

Ejemplo de ello es la agresividad, no en términos de enojo, sino que la testosterona es responsable de la conducta agresiva de los varones, ocasionando que el circuito de la ira esté más conectado en el cerebro.

No obstante que en el cerebro masculino está más presente el sexo, la mujer tiene un rango más amplio de respuesta a los estímulos visuales de excitación.

Aunque se ha dicho que ellos responden muy bien a los estímulos visuales, estudios recientes han comprobado que las mujeres se excitan visualmente más fácil que los varones.

“Se les pusieron varias escenas de películas, en las que había hombres y mujeres desnudos haciendo ejercicio, parejas homosexuales y heterosexuales teniendo relaciones”. El resultado fue que en cualquier escena los cerebros de las mujeres registraron una respuesta excitatoria mayor que en los hombres.

Sin embargo, los niveles tan bajos de testosterona en el sexo femenino la hace pensar menos en el sexo. Aunado a esta diferencia neurobiológica, influye el aspecto social, ocasionando que la conducta sexual de las mujeres sea más compleja.

Una mujer está lista para el coito cuando siente un ambiente relajado, un mínimo de confianza y de seguridad en la pareja, “y aunque sí es verdad que podemos tener relaciones sexuales con gente que acabamos de conocer, la neurociencia señala que las mujeres disfrutan más el sexo cuando sienten un apego o un amor con la pareja”, puntualizó la doctora Montemayor.

Asimismo, algunos biólogos evolucionistas piensan que para las mujeres es complejo porque, a final de cuentas, hasta mediados del siglo pasado ellas cargaban con el resultado del coito, que es la procreación. “Las mujeres se quedaban con el hijo, y pese a que el cerebro no ha cambiado, las formas de relacionarnos socialmente son diferentes entre hombres y mujeres.”

Todo empieza con un beso

Además de que la testosterona es la culpable de que ellos piensen en sexo todo el día, también ocasiona diferencias en un simple beso.

Cuando una mujer da un beso profundo, le está diciendo al hombre que está lista para el siguiente paso. Pero, alto, antes de pensar en otra cosa, este siguiente paso para ellas no es tener relaciones sexuales, sino el compromiso emocional.

“Si el varón le corresponde con un beso profundo, ella lo percibe como una forma de que está listo para comprometerse emocionalmente con ella”, detalló Georgina Montemayor, investigadora de la UNAM.

En cambio, cuando un hombre da un beso profundo y lo recibe con la misma intensidad, lo interpreta como la señal de que la mujer esta lista para dar el siguiente paso, pero en el camino sexual.

Un beso en la mujer fomenta la producción de oxitocina, que es la hormona del apego, dando una sensación de bienestar. Por ello, las mujeres con los besos se relajan, eliminan la tensión y experimentan confort.

Pero en los hombres el efecto de la oxitocina es menos fuerte, porque la testosterona lo rebasa y es mayor la excitación que la sensación de bienestar.

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