Y la cheyenne apa!

Pareciera que los lamentables desastres naturales que nos han azotado durante el mes de Septiembre sirvieron para despertar la conciencia social de todo un país, basta con dar una mirada rápida a nuestro alrededor para toparnos con las innumerables muestras de solidaridad y de apoyo para damnificados, pero sobre todo la hermandad que hemos visto en respuesta a la desgracia nos hace recordar que México sigue siendo un país de gran calidad humana.

También hemos escuchado las voces de los ciudadanos, voces que con justificada razón le reclaman a una incompetente clase política su ineficacia, que le piden renunciar a sus prerrogativas presupuestarias y destinar el recurso en la reconstrucción y auxilio de los mexicanos. No importa cómo se exprese, el sentimiento es el mismo “Los políticos valen madre” del presidente para abajo, no hay a quien irle, desde los que pretenden sacar ventaja para sus partidos hasta los que simple y llanamente entorpecen la canalización de ayuda, se perdió el respeto por la autoridad y también el miedo. La nación está ávida de resultados y cansada de mentiras.

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Del plato a la boca

Me siento como el final de “Lost in translation” hay que despedirse y me jode, me sorprende la facilidad con que las cosas se mueven y la rapidez con que lo hacen, en instantes pase de la mejor de las versiones a la más patética de ellas y por primera vez he sentido el deseo de salir, de no estar donde estoy, de alejarme y correr porque al quedarme me pierdo y al final del día sólo confirme que todo es efímero y que ahora ya no estoy seguro de nada que los ídolos se caen y los respetos se pierden, por lo pronto el mio me lo trago que la próxima vez seguro no dolerá tanto.

Libres al fin

Acabemos con el letargo, dejemos las indirectas y digamoslo todo, soltemos nuestras lenguas y dejemos que las palabras fluyan, aprovechemos la libertad que nos regala la noche y la bondad del alcohol, seamos sinceros y terminemos la agonizante espera, gritemos nuestros sentimientos pero hagamoslo de forma simple y sincera, que la razon no se imponga tiranicamente sobre el corazón, digamos te amo o te odio pero esta vez de forma definitiva directo a los ojos, miremos el efímero reflejo del pasado recordemos lo que fuimos y después sigamos adelante sin el remordimiento del cobarde, sellemos el pacto con un último besó y seamos libres al fin