
La lucha libre es uno de mis medios de entretenimiento favoritos, para mí, es como ver una telenovela y al final no sentirme avergonzado ni menos “macho”, descubrí hace tiempo que cuando me siento deprimido una buena ración de llaves y contra llaves, caídas, sillazos y vuelos desde la tercera cuerda levantan mi ánimo casi de forma instantánea, la lucha libre es como la vida misma, pero paradójicamente con menos golpes.
Hoy se fue unos de los grandes y con el se esfuma una parte de mi infancia, verlo al micrófono siempre fue un deleite, su técnica y agilidad dentro del encordado nos regalaron contiendas históricas, alguna vez leí que la gente que admiras se va demasiado pronto, creo que este es uno de esos caso, me hubiera gustado verlo de regreso en una ultima corrida, pero eso ya no importa, me quedo con mis memorias y Wrestlemania III para recordarlo como el grande que fue, thank you Randy, Ooh Yeah!
